congruentiae aureus
Just another WordPress.com site

África en México, las raíces olvidadas.

África en México, las raíces olvidadas.


Siempre, cada país y cada cultura tiene perdidas en su historia, en el caso de México se nos ha obligado a aprender que nuestras raíces son dos; indígenas y españolas. Esto es una gran mentira, pues México es una nación multicultural forjada por la fusión de innumerables culturas desde europeas, nativas americanas, asiáticas y africanas. África fue el tercer proveedor de ideas y costumbres que ayudaron a formar México tal y como lo conocemos hoy.

Para comenzar la historia hablaremos un poco sobre cómo comenzó la trata de esclavos de origen africano en el siglo XVI en el continente americano. En las primeras etapas de colonización de América se usaban para los trabajos duros la mano de obra indígena, debido a las duras condiciones de vida que sufrían los indígenas, las enfermedades traídas por los españoles y para las cuales los nativos no tenían defensas inmunológicas comenzó a mermar la población de autóctonos que había en aquellos sitios. Así se comenzó la importación de esclavos traídos del continente negro, los principales mercaderes de esclavos en un principio eran los genoveses siendo sustituidos por holandeses e ingleses en etapas posteriores, los españoles incursionaron de manera muy somera limitándose a otorgar permisos para que los extranjeros comerciaran en sus territorios.

La dura travesía, del hogar al nuevo mundo

Los esclavos negros procedían fundamentalmente de una franja situada entre Senegal y Angola. Para adquirir esclavos en África se usaban dos procedimientos: o bien se capturaban directamente, o bien se adquirían a un jefe nativo, quien vendía a prisioneros de guerra o a personas que habían contraído la esclavitud por deudas. Por este motivo, los negreros solían fomentar la guerra entre distintos pueblos. De esta manera al ser sustraídos de su hogar los hombres y mujeres eran transportados a las pequeñas islas situadas en la costa occidental de África y que servían de base logística, como la llamada “costa de los esclavos” pequeñas islas situadas en el golfo de Guinea en donde muchísimas personas vieron su hogar por última vez. En el barco las condiciones eran incalificables, el hacinamiento, el hambre, la suciedad, la pestilencia, el calor sofocante, la tortura, el dolor y el pánico lo inundaba todo. La muerte de los esclavos negros durante la travesía transatlántica se debía en ocasiones a cusas todavía más siniestras que las de la muerte por las condiciones en las que eran transportados. Antes de la prohibición de la trata, estas causas incluían entre otras el miedo a las enfermedades o la falta de alimentos. En ambos casos se arrojaban al mar a los esclavos, bien para evitar el posible contagio, bien para aligerar la “carga” Después de la prohibición de la trata, la causa podía ser simplemente la de evitar ser capturados. De acuerdo a la crónica del padre Alonso de Sandoval las condiciones de transporte eran funestas “van de seis en seis encadenados por argollas en los cuellos, asquerosos y maltratados, y luego, unidos de dos en dos con argollas en los pies. Van debajo de la cubierta, con lo que nunca ven el Sol o la Luna. No se puede estar allí una hora sin grave riesgo de enfermedad. Comen de 24 en 24 horas una escudilla de maíz o mijo crudo y un pequeño jarro de agua. Reciben mucho palo, mucho azote y malas palabras de la única persona que se atreve a bajar a la bodega, el capataz”.

De los africanos viene el mitote mexicano…

Una vez llegados a destino los esclavos eran sometidos a un examen anatómico pormenorizado y luego subastados. En el caso de México eran transportados hacia Veracruz desde alguna isla del Caribe para que trabajaran en la agricultura y en la industria de plata, las mujeres africanas se convirtieron en las nanas de los hijos de españoles. De Veracruz a México aún quedaba un viaje de 17 días en mula. Finalmente, alrededor de 250,000 a 300,000 africanos terminaron en México como esclavos.

La influencia cultural africana no se puede medir en México como en Cuba o en Brasil. Allá hay una clara influencia de la africanía en la cultura popular. Pero lo africano está presente, ante todo, en la idiosincrasia del mexicano. El mundo africano se proyectó en el mundo indígena y lo africanizó. A su vez, lo africano se indianizó. ¿Qué rasgos africanos podemos observar como más evidentes? Creo que es la actitud ante la vida. Esta explosividad que hay en las masas. Es lo que en la literatura popular se llama “el mitote” del mexicano. El indígena no es estruendoso y el español tiene otra forma de manifestarse. Así que el mestizaje tiene un fuerte componente africano. Está en el gusto por el ritmo, por el baile. En la gastronomía también. El son mexicano en general tiene una base de africana. Lo mismo pasa con el gusto por los colores en algunas regiones. En Veracruz se muestra en la manera de concebir el hábitat. Sin embargo, no podemos hacer un inventario de los rasgos africanos en la cultura mexicana. Es casi imposible debido al mestizaje.

Advertisements

No Responses to “África en México, las raíces olvidadas.”

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: